Neutralidade é a alma da Internet

A internet, em pouco mais de 20 anos com acesso ao grande público, revolucionou a comunicação, a educação, o comércio, o pensamento, etc, etc, aproximando as condições de competição de milhões de seres humanos apenas a partir de uma conexão.

Mas, na semana passada, os EUA aprovaram o fim da neutralidade da rede mundial de computadores. A decisão pode colocar tudo isso por água abaixo… É o primeiro passo do que pode ser um retrocesso monumental para a humanidade.

No artigo abaixo (espanhol), adaptado do capítulo 7 da minha tese de Mestrado “Primeras propuestas sobre estilo de escritura del blog periodismo”, estão alguns elementos do por que esta decisão rouba a essência, o espírito e grande parte do potencial da ferramenta tornar o mundo mais justo e melhor.

1-     “Pensamiento en Red”

La amplia penetración que la informática tiene en la vida contemporánea provoca un acalorado debate académico y un sinfín de consecuencias sociales en escala global. Las dos primeras y más radicales posturas para encarar y estudiar tales nuevas realidades son las que se suelen conocer en el mundo académico como los tecnofilistas (entusiastas de las nuevas tecnologías), por un lado, y los tecnófobos (reacios a las nuevas tecnologías) por otro. Los tecnofilistas consideran que todas las creaciones de la tecnología, y en especial de la informática, benefician la humanidad, como un medicamento sin contraindicaciones o efectos colaterales. Y los tecnófobos piensan justamente todo lo contrario: todo lo que trae la informática es de mala calidad y perjudica la sociedad como un todo. Esta tesina, que cita argumentos de unos y de otros, no espera asumir a priori las tesis de ninguna de las dos corrientes. Tal opción estará reflejada en momentos clave de esta exposición.

La creación de la Red se hizo con la yuxtaposición de cuatro tipos de culturas antes del boom comercial de mediados de la década de los noventa (Castells). Presentar brevemente cada uno de estos tipos culturales seguramente permitirá comprender el caldo cultural que hasta nuestros días subyace la Red y en lo cuál surge, se alimenta y se desarrolla el objeto de esta tesina: los blogs. El primer tipo de cultura descrito por Castells es la tecnomeritocrática, representada por los científicos y los investigadores que desarrollaron las técnicas y las tecnologías que convirtieron “la Red de las redes” en algo materialmente posible. “En dicha cultura, el mérito se mide por el grado de contribución al desarrollo de un sistema tecnológico que proporciona un bien común a la comunidad de descubridores.”[1]

Tales científicos tuvieron uso casi exclusivo de las técnicas hasta por lo menos la década de los setenta, y tenían como criterio de valoración el mérito académico y científico de la aportación de cada uno para la consecución de la Red. Tal lógica meritocrática también tiene lugar en el seno del segundo tipo cultural: los hackers. Estos no corresponden al estereotipo divulgado por buena parte de la prensa de unos virtuosos de la informática que se empeñan en burlar códigos bancarios o dañar los ordenadores de terceros por simple entretenimiento. En una terminología más rigurosa, tales criminales de la informática serían los crackers, tan solamente una pequeña parte del universo de los genios de la informática no académicos.

Pues los hackers, como los entendemos aquí, son individuos genialmente dotados para la informática e influidos por la ética de la contracultura de los sesenta que hacen e hicieron el puente entre el universo académico militar responsable por la creación de la Red y el uso de esta informática para fines civiles. Entre ellos, también se valora el mérito técnico, pero hay una intención fundamental de convertir la Red, sus técnicas y programas de informática en un bien público y libre. El motivo de esta labor para convertir las tecnologías y los softwares en patentes libres no es puramente altruista. El placer de los hackers reside en la posibilidad de que puedan demostrar su capacidad técnica al coger y mejorar los productos informáticos que van surgiendo. Si dichos productos no son libres, tales posibilidades se encuentran limitadas.

“La cultura hacker juega un papel crucial en la construcción de Internet por dos razones fundamentales: por un lado, es el caldo de cultivo en donde se originan importantes innovaciones tecnológicas mediante la cooperación y la libre comunicación; por otro lado, dicha cultura hace de puente entre los conocimientos originados en la cultura tecnomeritocrática y los proyectos empresariales que difunden Internet en el conjunto de la sociedad.”[2] “Es una cultura basada en la libertad, la cooperación, la reciprocidad y la informalidad.”[3] 

El tercer tipo de cultura que forma el “caldo cultural” de Internet es la conocida como comunidad social. Este grupo, que a diferencia de los dos anteriores no detiene conocimientos técnicos avanzados, heredó una de las virtudes de los hackers, que es hacer que el conocimiento y la comunicación, aquí ya no solamente sobre informática pero en todos los aspectos de la vida humana y social, sean bienes y derechos de todas las personas. Así que las comunidades sociales poblaron la Red incipiente y atrajeron un inmenso caudal de usuarios interesados en los más variados asuntos, una gama tan grande como la de la propia sociedad.

“Mientras las culturas tecnomeritocrática y hacker proporcionaron los fundamentos tecnológicos de la Internet, la cultura comunitaria configuró sus formas, procesos y usos sociales. Los orígenes de las comunidades on line son muy cercanos a los movimientos contraculturales y los modos de vida que surgieron tras la década de los sesenta. Estas comunidades se basan en dos características culturales compartidas de gran importancia. La primera es el valor de la comunicación horizontal y libre. El segundo valor compartido, surgido de las comunidades virtuales es lo que yo llamo de conectividad auto dirigida, o sea, la capacidad de cualquier persona para encontrar su propio destino en la Red y, si lo encuentra, para crear y publicar su propia información, suscitando así la creación de una nueva Red”[4].  

Finalmente, en un ambiente virtual en que se conectaban millones de personas, el tercer tipo cultural, los emprendedores, pudieron alzar vuelo. Estos, diferentemente de los científicos y de los hackers, hacen uso de su capacidad técnica en beneficio propio. Quizá, el mejor y más conocido ejemplo sea el hombre más rico del planeta en nuestros días: Bill Gates. En una frase divulgada por los trabajos de Steve Levy[5] se evidencia este rasgo definitorio del dueño de la Microsoft. “¿Quién puede permitirse trabajar a cambio de nada?”. Esta indagación está en una carta que el mismísimo Bill Gates destinó a hackers, cuando no era más que uno entre ellos. Asemejándose a la ética yuppie, el modus operandi de estos emprendedores consiste en vender su saber hacer (know how) en cambio de capital especulativo en las bolsas de valores, crear empresas y ganar millones de dólares como objetivo y laurel final de su ingenio informático y financiero.

Así que, como define el profesor Castells, el “caldo cultural” de la Red: “La cultura de Internet es una cultura construida sobre la creencia tecnocrática en el progreso a través de la tecnología, practicada por comunidades hackers que prosperan en un entorno de creatividad tecnológico libre y abierto, asentada en redes virtuales dedicadas a reinventar la sociedad y materializada por emprendedores capitalistas en el quehacer de la nueva economía”[6]. ¿Eso también está presente en el periodismo en línea?

Los dos últimos tipos culturales son los que más interesan a la tesina ya que son la cuna del periodismo digital y, finalmente, los blogs periodísticos, en que pese a las no pocas semejanzas entre el código ético del blog-periodismo con de los hackers o de las comunidades virtuales. Tal afirmación se da pues, siguiendo el ejemplo de los hackers, los periodistas de los blogs también buscan compartir y mejorar las novedades y noticias de interés periodístico.

O sea, el ambiente periodístico virtual, especialmente cuando hablamos de los blogs, heredó el “altruismo” de los hackers, el sentido comunitario del tipo denominado comunidad social y comporta, en algunos casos, el ánimo de lucro representado por los emprendedores. Pero, ¿cómo se traduce esta mezcla de culturas en el periodismo virtual?

El periodismo virtual puede ser dividido inicialmente por lo que entendemos como periodismo empresarial en línea y periodismo civil en línea (otros autores se lo llaman periodismo independiente, Max Magee). La tesina adopta tales conceptos para diferenciar las publicaciones en línea de las grandes empresas periodísticas – muchas de ellas consolidadas anteriormente en otros medios – de las publicaciones en línea de cuño social, personal o comunitario – solamente posibles en virtud de las facilidades ofrecidas por los nuevos medios. Tal dicotomía expresa claramente las consecuencias de las culturas que formaron la Red en más de un aspecto y, además, determina no sólo el contenido de estas publicaciones como quizás el estilo de sus textos.

La primera relación explicativa que se puede establecer es entre el periodismo empresarial en línea y el tipo cultural de los emprendedores. La percepción de una oportunidad de ampliar o incluso perder ganancias con la aparición del nuevo medio hizo los grandes empresarios de la comunicación invertir de forma masiva en el periodismo en línea. Los grandes periódicos de los cinco continentes crearon sus versiones digitales y establecieron algunas de las páginas más frecuentadas de la Red. En España, los ejemplos de El País y El Mundo son categóricos. En tales casos, los intentos para establecer el modo de trabajar con el nuevo medio oscilaron desde el mero traslado del contenido publicado en las ediciones impresas para versiones en línea (periodismo 1.0) hasta la consolidación de un estilo de escritura para la Red (periodismo 2.0 que hace uso de las herramientas de multimedia, por ejemplo).

Así que fue a partir de los esfuerzos de adaptación de los medios impresos a la escritura en la Red digital que empezaron a surgir las primeras formulas de escritura periodística para la Internet. Con los mismos valores y objetivos mercantiles de los medios de comunicación tradicionales, las aportaciones de estos al estilo de escritura son más limitadas a aspectos de concisión y uso de los links, poco más. Lo que ya significaba un importante cambio en el estilo de redacción, especialmente para los periódicos de afiliación latina y no anglosajona ya en gran parte adeptos al hardnews. O sea, por razones físicas (la lectura en pantalla) o culturales (alfabetización digital de jóvenes), el periodismo 2.0 y sus textos habrían que tener un estilo casi telegráfico y muy sintético, acercándose a lo que se conoce en periodismo como hardnews[7].

Por otro lado, una segunda relación también es verdadera. El tipo cultural anteriormente nombrado “comunidad social”, del mismo modo, aunque posteriormente, se hizo conocedor, usuario y proveedor de contenido (tanto periodístico como no periodístico) en la Red a medida que esta se convertía en tecnología cotidiana y asequible a cada vez más personas. Tales grupos diversificaron la gama de contenidos presentes en la Red, tornándola tan variada como la propia sociedad, y utilizaron un infinito número de estilos de escritura. A este respecto, se debe decir que hay tanto publicaciones de reconocida calidad como repletas de banalidades (quizás una mayoría). Los ejemplos los hay a millares y entre ellos la respetada Wikipedia (una enciclopedia virtual, escrita y actualizada por voluntarios de todo el planeta, en decenas de idiomas), las páginas de asociaciones como Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, universidades, organizaciones no gubernamentales (ONGs), etcétera, hasta los blogs periodísticos o de periodismo 3.0. Sin embargo, una distinción se puede hacer: las páginas que presentan calidad estilística en la Red suelen ser muy originales en lo que toca a recursos literarios y, especialmente, en el tono de proximidad entre el narrador y los lectores.

Efectivamente, no sólo un nuevo estilo de escritura se consolidó en la Red. Hay evidencias y estudios de que todo un abecedario ­– los “jeroglíficos modernos”, como se los llaman algunos autores – se está constituyendo en la Red. Especialmente en los chats en línea entre jóvenes alfabetizados con informática desde la cuna. Es lo que la investigadora brasileña Ana Cristina Lima Santos Barbosa presentó en una interesante comunicación académica (¡Ojo! Las señales se leen “acostadas”):

🙂 o 🙂

Sonrisa

😛 o :-p

Enseñando la lengua

:-O o 😮

Sorprendido

😦 o 😦

Triste

😉 o 😉

Guiñando el ojo

😥

Llorando

:-S ou :s

Confundido

:-$ o :$

Avergonzado

😐 ou 😐

Frustrado

:-@ o :@

Enfadado

:-#

Guardando un secreto

😎

Bizqueando

:-*

Relatando un secreto

|-)

Soñoliento

<:o)

Quiere fiesta

[]s

Abrazos

}{s

Besos

+o(

Mareado

Pero la creatividad también encontró campo fértil en las abreviaciones que dominan las conversaciones vía MSN y otros chats y foros:

Rs: Risas

X: Por o abrazo

¿Y por qué correr este riesgo literario una vez que todo discurso público desde la Grecia clásica hasta hoy (desde libros, periódicos, televisión, radio y incluso los contactos con representantes de instituciones como iglesia, gobierno, etcétera) siempre valoró los atributos de un monólogo formal para trasmitir el mensaje? La respuesta, también yo me arriesgo, es que la Red, el pensamiento en Red, la organización en Red y su principal rasgo – la horizontalidad – permiten una fisura en esta hegemonía del monólogo. En muchos ambientes de la Red, uno charla y no declara. Aquí las raíces y los motivos para este cambio son más remotos y más profundos; y abarcan por lo menos tres siglos de la historia del pensamiento humano, desde Descartes o incluso antes.

Desde sus orígenes, el uso de la palabra escrita era privilegio de una élite erudita que transmitía en su discurso no solamente el mensaje sino también toda una carga jerárquica. La forma y la erudición siempre tuvieron una importancia decisiva en los procesos de comunicación de la palabra escrita. La literatura, por ejemplo, presentó el máximo exponente de esta conducta discursiva de los siglos XIX y XX con el parnasianismo que valorizaba la forma y vocablos casi herméticos para trasmitir sus mensajes. Y más allá, si pensáramos en la Retórica Clásica, Aristóteles ya previa como un tipo de argumento la elocuencia verbal (aunque sofístico) en un tiempo en que la mayoría abrumadora de la población no era letrada. Pero los motivos del respeto por la forma y la jerarquía que impregnó el discurso desde luego tienen pilares culturales y morales de hace siglos.

La moral concreta – plasmada por las figuras de los Papas y de los Reyes en la Edad Media – se basaba en un tipo de personalismo en que, indiferente a las contradicciones de uno de ellos o sus absurdas conductas, la autoridad hacía la verdad y la ley mientras los otros debían acatarlas. La jerarquía era lo que valía más y muy pocos podían profesar de forma escrita cualquier tipo de información o razonamiento pues invariablemente estos vendrían desde de arriba, desde la autoridad. Es cierto que la capacidad cultural y bagaje informativo del ciudadano medio eran muy inferiores a los actuales pero, aunque uno pudiera conocer profundamente un tema (como sus oficios), sus discursos eran descalificados ante la expresión de una autoridad real o clerical.

A partir del legado del filósofo francés René Descartes, la razón humana adquirió el valor del cogitare (pensar) sobre todas las cosas. La razón empezaba a poder hablar con independencia de la autoridad clerical o real. Sin embargo, el cogitare (pensar) y el cartesianismo se desdoblaron en un tipo de sistematización o mecanización de todas las cosas. El legado de Descartes[8] preservaba la idea de una jerarquía en todos los niveles de la naturaleza (el propio “principio maligno” ­- de dudar de todo incluso de su propia existencia -, como lo bautizó el propio filósofo, conserva una importante jerarquización) y legitimaba el status quo de la sociedad. Aunque amplió y consolidó un espacio para el pensamiento libre y laico, esta filosofía – junto con el anterior iluminismo y los posteriores racionalismos – tardaron varios siglos para empezar a cambiar esta lógica centralista de jerarquía para la comprensión de la naturaleza.

Así que con el pasar del tiempo el discurso mantuvo, especialmente en comunicación social, el tono de monólogo cerrado y sutilmente arrogante por presumir que portaba la verdad. Evidentemente, estas observaciones son generales en tan gran espacio de tiempo. Lo cierto es que los ejemplos clásicos de comunicación escrita científica, eclesiástica, gubernamental, periodística y hasta literaria evidencian los rasgos de monólogo cerrado y sutil arrogancia. Quizá, uno de los motivos para el uso del monólogo fue la imposibilidad técnica de los medios de comunicación de aquel entonces en facilitar un diálogo. Eso ya ha cambiado. Quizá, el monólogo y la arrogancia fueran consecuencia de ausencia de pares a la misma altura en la sociedad para dialogar. Eso también ha cambiado y hace mucho.

Hasta los primeros descubrimientos de la física cuántica, ya en el siglo XX, la gran mayoría de los sistemas de pensamiento (sea en biología, sicología, física, política, etcétera) reproducían este tipo de orden jerárquico y mecanicista que impregnó el propio modo de pensar de los individuos. Pero la naturaleza de los átomos inicialmente, y luego la naturaleza de otros organismos vivos, como los mohos citados en el capítulo 6, no responde a ningún tipo de jerarquía interna. Incluso esta mecánica de muchas entidades de la naturaleza lleva filósofos modernos a pensar y teorizar al respecto. La cuestión está didácticamente presentada en la película Turning Point (El punto crucial), basada en libro homónimo de Frijot Capra. Si un electrón se “marcha” de un átomo, toda la estructura atómica puede deshacerse. Lo mismo puede decirse de nuestros órganos: sin el corazón, no vivimos; sin la sangre, no vivimos; sin los riñones, no vivimos, igual que sin el cerebro. Todos tienen su función y en el caso del cerebro, la de coordinar.

Lo más interesante es el reconocimiento de la importancia de cada parte en el funcionamiento de la vida (entiéndase naturaleza, sociedad, cosmos, átomos, moléculas, hombre) por parte de las mejores mentes de la actualidad. Hay una tendencia cada vez mayor a valorar el horizontal y el holístico y no el vertical, el jerarquizado o el repartido. Véase las campañas de ahorro de agua, de responsabilidad social al recoger y reciclar la basura, de ahorrar electricidad y combustibles, etcétera. Ved la organización de las empresas capitalistas que obtienen más éxitos en la actualidad. Esta horizontalización y pensamiento holístico tiene en la comunicación una de sus realidades más evidentes: la Red. ¿Pero qué es una Red? La tesina cree que la séptima y la décima definiciones utilizadas en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española son las más pertinentes para identificar la comprensión más común sobre esta palabra:“7. Conjunto de elementos organizados para determinado fin. 10. Conjuntos de ordenadores o de equipos informáticos conectados entre si que pueden intercambiar información”[9].

Así que estas definiciones ni siquiera vislumbran otros significados que hoy por hoy esta palabra ya abarca. Desde la masificación del uso de la Red de ordenadores, esta palabra alcanzó otras dimensiones y otros modos de comprenderla. Esta nueva acepción de la palabra es explorada por el psicólogo Carlos Neri en entrevista publicada en la revista española Fusión en octubre de 2006: “Pensar en red es una idea que invade cada vez más todas las ciencias y prácticas sociales. Los nuevos descubrimientos que están revolucionando la biología y la medicina plantean que si queremos comprender la vida y curar enfermedades, debemos pensar en las redes del organismo, no en acciones aisladas de las células”[10].

Pues este psicólogo, miembro de la Sociedad Científica GIBBA (Grupo de Informática Biomédica de Buenos Aires), destaca algunos puntos que distinguen el pensamiento en Red. Entre ellos destaca la percepción de que vivimos en una Red de relaciones humanas (recuérdese el citado Stanley Milgram de la Universidad de Harvard y su teoría de los seis grados de separación de los hombres). Y así, el pequeño puede incidir en lo global (la teoría del efecto mariposa), las ventajas de las organizaciones horizontales y la capacidad de tratar racionalmente las complejidades. “La primera cuestión que da cuenta esta teoría (pensar en Red) no es algo nuevo sino un viejo problema que arrastramos de un estadio de la ciencia donde se parcializaba el objeto de estudio y una disciplina se dedicaba a un tema y marcaba sus fronteras y su mirada”. El psicólogo se refiere a la lógica Aristotélica y al pensamiento cartesiano que se caracterizan por analizar cada fenómeno y cada área del saber humano separadamente.

El físico anteriormente citado Alberto Barabási lo explica así: “Desde luego, si analizamos la historia de la ciencia, estaba dominada por el concepto de reduccionismo. Esto es muy importante y no quiero restarle méritos, pero no sólo hay que desmontar las piezas para comprenderlas ya que el entendimiento está realmente escondido. Basados en este concepto, los biólogos estudian las moléculas, los físicos estudian átomos, y los químicos estudian los elementos químicos, etc. Pero cuando observamos la naturaleza nunca vemos a estas partículas de forma individual, nunca se ven las moléculas individualmente, o las proteínas por separado, o los quarks, siempre funcionan en contacto con otros, y ahora – desde hace 10 o 20 años – tenemos que enfrentarnos a la gran pregunta: ahora que sabemos tanto de las piezas por separado ¿podemos entender cómo funcionan juntas? Y aquí es donde las redes son importantes[11].

Así que cuando uno analiza problemas complejos, tales modelos reduccionistas no funcionan satisfactoriamente o no pueden obtener respuestas. La verdad es que cualquier cuestión no está aislada de una serie de factores que la condicionan así pues todo está, innegablemente, sumergido en una red de factores. Si la ciencia predice con buen grado de acierto cuando va a llover con una antelación de dos o tres días, quizás una semana, lo mismo uno no puede decir con una antelación de un mes o años. O sea, a medida que se introducen nuevas variantes la ciencia clásica se ve muy limitada en todos los ámbitos del conocimiento humano. El pensamiento en Red, y sus más variadas aplicaciones en distintos campos, tiene por objeto justamente ampliar la capacidad de la razón para analizar la complejidad pues presupone el empleo de una diversidad de conocimientos y de mentes en lo que se conoce en las ciencias humanas como interdisciplinariedad.

En las matemáticas y en la física, este intento de abarcar la complejidad derivó, entre otras, en la Teoría del Caos. Según la Wikipedia, la Teoría del Caos es la hipótesis que utilizan los matemáticos y los físicos para explicar el funcionamiento que sistemas complejos y dinámicos. “Para a maioria de nós, a soma de uma quantidade indeterminada de elementos, com possibilidades infinitas de variação e de interação, resultaria em nada mais do que um acontecimento ao acaso. Pois, é exatamente isso que os matemáticos querem prever: o que as pessoas pensam que é acaso, mas, na realidade, é um fenômeno que pode ser representado por equações. Alguns pesquisadores já conseguiram chegar a algumas equações capazes de simular o resultado de sistemas como esses, ainda assim, a maior parte desses cálculos prevê um mínimo de constância dentro do sistema, o que normalmente não ocorre na natureza” [12].

Pues ¿qué sería añadir una cantidad indeterminada de elementos cuando hablamos en sociedad? Por lo que parece, la sociología entiende que es la percepción de los diversos aspectos que involucran cualquier cuestión para tener conciencia de ellos, o sea, percibir toda la Red que lo constituye. En algunos casos, bautizados como prácticas de desarrollo sostenido, esta complejidad empieza a ser llevada en cuenta. Pero, seguramente, los beneficios de pensar en Red se obtengan haciendo algo más que percibir la mayor cantidad posible de factores que involucran un tema. Quizás sea justamente el actuar en Red; lo que se conoce como “smart community” (comunidad inteligente o lista). El concepto de “smart community”, actividades de una red comunitaria no jerarquizada al tratar problemas complejos, están cada vez más difundidas y más aplicado en muchas partes del mundo como Canadá, Irlanda, Corea del Sur, EEUU, Argentina, Brasil, entre otros países.

Una interesante iniciativa ocurrió en la ciudad de Parthenay, un poblado rural aislado en el interior de Francia. Esta población sufrió una disminución de sus actividades durante casi 20 años pues, según lo que veremos a continuación, la población era mantenida en actitud pasiva por un ayuntamiento tradicionalista y jerárquicamente inflexible que no iba más allá del clásico modelo de la democracia consultiva. Pero una iniciativa por parte del nuevo ayuntamiento en motivar la ciudadanía activa cambió definitivamente el ritmo y la manera de comprender la democracia en esta ciudad. A continuación, el responsable por estimular tales cambios comentó así su experiencia.

“Esta demanda de ciudadanía activa no se limita únicamente a la mera participación, aquella democracia participativa o consultiva… Ciertamente, estos procesos de consulta son interesantes para llevar a debate y deliberar algunos aspectos esenciales y públicos de la vida local. Pero, sin embargo, no es suficiente, ya que nos quedamos finalmente en un esquema clásico de democracia representativa, donde el referente central sigue siendo el poder jerarquizado elegido -el Alcalde-, del cual esperamos todo como una especie de “deus ex machina”… La ciudadanía activa implica una nueva cultura de la acción pública y otorgar una verdadera autonomía-responsabilidad a los ciudadanos. En Parteenay, hemos intentado suscitar las condiciones para que los ciudadanos sean no sólo “participantes”, sino verdaderos actores de la Ciudad. Un trabajo de larga duración que ha consistido, en primer lugar, en ayudar a los ciudadanos a ser autónomos y creadores de proyectos, de empresas, asociaciones, actividades, una manifestación creativa. El resultado ha llegado a través de una eclosión de iniciativas en todas las esferas, un tejido asociativo de gran riqueza (más de 250 asociaciones en los ámbitos más variados) y el surgimiento de importantes manifestaciones culturales dirigidas por los actores de la vida local”[13].  

Michel Hervé, el alcalde de la referida ciudad hasta el año de 2001, comenta aún el cambio de papeles no solamente de los ciudadanos sino del propio ayuntamiento. Dice, que en este modelo de acción en Red, el ayuntamiento debe de ser un catalizador de las iniciativas de los ciudadanos ya formados y conscientes de su autonomía mientras actor social. Y enumera dos puntos que fueron vitales para el logro obtenido en esta pequeña localidad francesa: La puesta en marcha de un portal ciudadano (creado y coordinado por los ciudadanos) y una política pública intensa a favor del acceso democrático a la Red. Con eso, Hervé llegó a una conclusión “empírica” sobre lo que todas las teorías del pensar y actuar en Red ya preconizaban: “Esta dimensión de la “ciudadanía activa” permite, como vemos, ir más lejos que los mecanismos tradicionales de la democracia representativa y de la democracia participativa. Permite situar al ciudadano en el centro, partir de sus iniciativas y permitirle acceder a una “autonomía” real. Y es el nacimiento de la sociedad en red -la cual, con sus implicaciones organizativas, lleva a los individuos a ser más autónomos aún siendo interdependientes- la que le da finalmente su plena potencialidad de desarrollo”[14].

En el caso de Parthenay, la Internet fue utilizada como instrumento para potenciar la creatividad y sumar los conocimientos de una comunidad que reside en una misma localidad. Así que cabe una pregunta: ¿son comunidades aquellos que no tienen vecindad física? Para contestar tal pregunta los sociólogos Barry Wellman y Milena Gulia, después de una comparación entre las comunidades cara a cara con las comunidades en línea, defienden que ya hace mucho tiempo que los teléfonos, los coches y los aviones demostraron que sería posible establecer y sostener importantes relaciones sociales fuera de nuestra vecindad física inmediata. Así llegan a la conclusión de que “las comunidades on line cumplen con cualquier definición razonable de comunidad en el sentido de que no son un sustituto malo y artificial de las formas más tradicionales de comunidad. Asimismo existen numerosos rasgos distintivos de las comunidades on line que cambian significativamente las economías y la organización social”[15]. Eliminando así los prerrequisitos espaciales del concepto de comunidad y reconociendo la posibilidad de existencia de las comunidades on line o en red y sus ventajas particulares.

Pues es justamente eso que el profesor Castells quiso ejemplificar citando la empresa textil gallega Zara. Según el profesor, esta empresa fue capaz de agilizar tan enormemente el “feed back” (retorno o retroalimentación) entre consumidores en todo planeta y su centro de diseño de moda en La Coruña que logró, surgida de la nada, competir de igual para igual con gigantes de la confección como GAP o Benetton. Castells analiza que el secreto de dicho éxito, además de la tradición gallega en la moda, está fundamentado en su estructura informatizada en red. En cada una de las tiendas los empleados apuntan transacciones en un pequeño ordenador manual. Diariamente, el gerente de la tienda procesa los datos y los envía al centro de diseño de la empresa, donde doscientos diseñadores trabajan en función de las respuestas del mercado. La información de los nuevos patrones se transmite directamente al cortador láser de la fábrica principal en Galicia. Finalmente se procede a coser los patrones, generalmente, en fábricas cercanas a una de las más de 1500 tiendas de Zara. Así que Zara produce 12000 diseños por año y provee sus tiendas de todo el mundo dos veces por semana. Este modelo de red permite transformar un diseño nuevo desde el patrón hasta la tienda en dos semanas mientras que Benetton tarda seis meses y GAP, dos.

Pues si el hacer-en-conjunto, pensamiento complejo o en red presentan contundentes resultados en comunidades, en la ciencia y en empresas ¿qué se puede decir del periodismo? Un estudio realizado por el investigador estadounidense Max Magee[16]para obtención del título de máster oficial de la Universidad Northwestern en EEUU revela la demanda por parte de las empresas y del público por periodistas con estas “nuevas” capacidades de pensar / actuar en Red. Según el estudio la principal diferencia entre el profesional que escribe para versiones impresas o para versiones en línea no reside en el uso de nuevas tecnologías sino en la manera de pensar. Esta manera diferente de pensar es una síntesis de los nuevos valores y rutinas que la Red introduce en el periodismo. La Red obliga los profesionales a pensar en formato multimedia, imaginar narrativas no lineares donde el lector crea su propio itinerario de lectura, además, favorecer la interactividad con el público.

La investigación cuantitativa relata también que existen como 35 virtudes más valoradas en un periodista que escribe para Red según la opinión de 438 profesionales, sean independientes o de grandes empresas, consultados en este estudio. La más importante, de acuerdo con la investigación cuantitativa, es la capacidad de interactividad. Lo que ratifica muchos de los argumentos expuestos en esta tesina anteriormente como la horizontalidad, el tono de diálogo, la creación conjunta, entre otros, en la labor y escritura periodística. El profesor Castilho subraya la importancia de la interactividad en el periodismo en línea, especialmente en los blogs:

“Uma das habilidades detectadas pela pesquisa é a capacidade do jornalista online de relacionar-se com seus leitores, ouvintes ou espectadores. Não basta escrever bem, investigar detalhadamente e editar com perfeição, se a interatividade não funcionar. A ferramenta comentários num blog não é um adereço tecnológico. Usá-la exige algumas habilidades inexistentes no jornalismo impresso como, por exemplo, a tolerância, tanto de quem escreve como de quem comenta. Estou descobrindo que, além de passar informações, os profissionais devem preocupar-se em gerar interatividade entre os leitores. Trata-se de criar uma comunidade de informação e de interesse, onde o jornalista é um prestador de serviços”.[17]

Si dos partes igualmente importantes del sistema social se comunican y tienen interés reciproco, lo primero que se dispensa es el tono de monólogo y de verticalidad en un discurso. Luego la retroalimentación se presenta como fundamental e indispensable para la construcción de los contenidos para la Red. Los comentarios, en mucho mayor medida que las cartas de lectores de los periódicos tradicionales, por ejemplo, son parte integrante del mensaje. El lector logra nuevo status de coautor de muchos contenidos a partir de un comienzo emitido por el periodista. Aquí nos acercamos a lo que fue previsto en una fase inicial del pensamiento de la Escuela de Fráncfort en lo que toca a la apropiación por las masas del aparato de producción simbólica de la sociedad.

Walter Benjamín[18] y Siegfried Kracauer predicaron que nuevas tecnologías de comunicación llevarían a la pérdida del privilegio cultural burgués lo que, en un segundo momento, llevaría la masa a tomar el control de los medios de producción cultural. Para Benjamín, las tecnologías modernas (en aquel entonces, 1930) promovían una desmitificación de conceptos sólidamente burgueses. Entre ellos, los de genio individual que se verían disminuidos por la reproducción en serie de la música, pintura o de la palabra. Tales formas de arte se tornarían expresiones cotidianas por la abrumadora cantidad de reproducciones y terminarían por mejorar el nivel intelectual y estético del pueblo. La burguesía perdería los privilegios culturales. Y luego, según los autores, desmoronarían sus ventajas sociales. Pero la sociedad no se ha desarrollado de este modo hasta nuestras fechas.

Lo más cierto es que hasta nuestros días, pese la Red como espacio hasta cierto punto más democratizado, entre las ideas de Walter Benjamin y las defendidas por otro pensador de la Escuela de Fráncfort, Theodor Adorno, estamos inclinados al ponernos de acuerdo con el segundo. Theodor Adorno jamás negó que los medios técnicos poseen potencial democrático y progresista pero, su lectura crítica de la actualidad de mediados del siglo XX, indica que los propios medios obstaculizan el desarrollo de las capacidades materiales y espirituales del pueblo. Para él, la industria cultural se habría convertido en sistema de dominación. “El caudal de informaciones precisas y diversiones asépticas despierta y luego idiotiza las personas a la vez.”[19] Tales postulados serían conocidos a través del concepto de dialéctica del esclarecimiento. La industria cultural promovería la pasividad del individuo a través de una excesiva oferta de información desencontrada y prolífica basadas en la cultura de banalidades.

La motivación marxista de la Escuela de Fráncfort permitió fructíferas críticas al sistema capitalista y, principalmente, en el aspecto de la cultura. Sin embargo, pese la presencia de radicalismos de todo tipo, la arquitectura de la Red garantiza la expresión de todas las corrientes políticas, religiosas, filosóficas, entre otras, en igual medida, pues tratase de un medio sin dueño y con millones de participantes. Lo que es muy diferente de la industria cultural en la acepción de la Escuela de Fráncfort donde pocos dominaban casi todos los medios de producción simbólica y cultural. Así que los pensamientos tanto de Benjamín como de Adorno, aunque contradictorios, pueden ser encontradas en la Red y en los blogs.

Aquí merece la pena un comentario que aparta el estudio de este medio de cualquier tendencia política sea de izquierdas o de derechas. La utilización de un instrumento no presupone a priori adoptar otros objetivos que no sean desarrollar sus propias potencialidades ya que cualquier instrumento puede funcionar a favor o en contra ambos lados de todo antagonismo. En el caso de los blogs mientras instrumento, a ejemplo de lo que exhibimos en este capítulo, sus potenciales sociales fueron sintetizados por Rebecca Blood. Para ella, “los blogs crean mejores escritores, crean una reflexión propia, crean pensadores críticos, crean fama… invitan a participación[20] 

Ya las consecuencias cognoscitivas presentadas en este capítulo son potenciar y acelerar la sumatoria de creatividades e inteligencias de comunidades sociales mayores o menores a favor del bien común en las más diferentes cuestiones, sean sociales, científicas, académicas, profesionales o personales. Finalmente, es prudente añadir que hasta nuestros días, dada la novedad de este invento, estamos todavía más conmovidos por las potencialidades de la Red que propiamente capaces de mensurar con prudente distanciamiento la efectividad de este universo para la mejora de la calidad de vida en general. Sin embargo, tal reto se lo debe responder a su tiempo la sociología u otras áreas que se dispongan a medir otras consecuencias provocadas por este medio.

En el siguiente capítulo la tesina se va a centrar en los blogs de forma definitiva. Para esto espera describir y explicar los conceptos que remeten a este universo (o blogosfera) y también describir sus más importantes usos sociales, sus más penosas dificultades técnicas para, finalmente, adentrar en la teoría sobre el blog-periodismo cuanto a la diversidad de su universo y características de estilo de redacción.

[1] CASTELLS, Manuel. La Galaxia Internet: Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Editora Areté, Madrid: 2001.

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] LEVY, Steve. Hackers. Heroes of the computer revolution. Penguin – USA, Nueva York, 2001.

[6] CASTELLS, Manuel. La Galaxia Internet: Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Editora Areté, Madrid: 2001.

[7] Hardnews: estilo de periodismo informativo muy sintético y objetivo que fue empleado, inicialmente, en el periódico estadounidense US Today y, posteriormente, se expandió a muchos diarios influidos por esta escuela de periodismo.

[8] DESCARTES, René. El Discurso del Método. Editorial Bruguera; Barcelona: 1974.

[9] Real Academia Española; Diccionario de la Lengua Española 22º Edición, 4ª tirada corregida. Editorial Espasa Calpe; Madrid: 2005.

[10]Pensar en Red; Entrevista publicada en el portal de la revista Fusion en octubre de 2006.

[11] Entrevista con Alberto BARABASI en: http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg312/lazlo.htm

[12] “Para la mayoría de nosotros, la suma de una cantidad indeterminada de elementos, con posibilidades infinitas de variación y interacción, resulta en nada más allá de que un acontecimiento al acaso. Pues, es justamente eso que los matemáticos quieren predecir. Lo que las personas piensan que es acaso pero, en realidad, es un fenómeno que puede ser representado por ecuaciones. Algunos investigadores ya han podido llegar a ecuaciones capaces de simular el resultado de sistemas como estos, aunque, la mayoría de estos cálculos presume un mínimo de constancia dentro del sistema, lo que no ocurre en la naturaleza”.

[13] HERVÉ, Michel. Trascripción de la conferencia, no escrita, pronunciada en el “Fórum Europa”. Barcelona, junio de 2001.

[14] Ídem.

[15]SMITH, Marc y KOLLOCK, Peter; Comunidades en el Ciberespacio; Editorial UOC; Barcelona: 2003.

[16] Extraído de artículo publicado en Red: Online News Association..

[17] CASTILHO, Carlos. Artículo publicado en el sitio: http://observatorio.ultimosegundo.ig.com.br . Trad.: “Una de las habilidades identificadas por la investigación es la capacidad del periodista on line de relacionarse con sus lectores, oyentes o espectadores. No basta escribir bien, investigar en detalles y editar con perfección si la interactividad no funciona. La herramienta de comentarios en un blog no es un aderezo tecnológico. Usarla exige algunas habilidades inexistentes en el periodismo impreso como por ejemplo la tolerancia tanto de quien escribe como de quien comenta. Estoy descubriendo que, más allá de pasar informaciones, los profesionales tienen que preocuparse en generar interacción con los lectores. Tratase de crear una comunidad de información y de intereses donde el periodista es un prestador de servicios”.

[18] BENJAMIN, Walter. Magia e técnica, arte e política. Editora Brasiliense; São Paulo: 1987.

[19] ADORNO, Theodor, HORKHEIMER, Max. Dialética do esclarecimento. Editora Zahar; Rio de Janeiro: 1985.

[20] BLOOD, Rebecca. Universo del weblog: consejos prácticos para crear y mantener su blog. Ed. Gestión 2000. Barcelona: 2002.

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